Un instructor de vuelo de Salamanca ha logrado cancelar todas sus deudas después de años pagando unos alquileres que nunca fueron suyos. El Juzgado de lo Mercantil de Salamanca le ha concedido la Ley de Segunda Oportunidad y ha exonerado unas obligaciones que no generó él, sino que asumió al avalar dos contratos de arrendamiento de su expareja.
Situación inicial: avalista de unas deudas que no eran suyas
Nuestro cliente trabaja como instructor de vuelo y percibe unos ingresos aproximados de 1.700 euros al mes. Tiene un empleo estable, pero su economía empezó a resentirse por una decisión que tomó durante su anterior relación: figurar como avalista en dos contratos de arrendamiento firmados por su pareja de entonces.
Mientras los alquileres se pagaron con normalidad, aquel aval parecía un simple trámite sin consecuencias. El problema llegó cuando las rentas dejaron de abonarse. Los arrendadores se dirigieron contra él, que respondía como avalista, y le reclamaron la totalidad de lo adeudado.
Cómo se agravó la insolvencia
A partir de ese momento tuvo que destinar buena parte de su sueldo a cubrir unas rentas que no le correspondían. Le quedaba muy poco para sus propios gastos, de modo que cada mes se repetía la misma ecuación imposible: los ingresos no alcanzaban para el alquiler impagado, las obligaciones corrientes y el resto de compromisos al mismo tiempo.
Tampoco disponía de patrimonio ni de ahorros con los que responder ante los acreedores, y las fórmulas para reordenar la deuda no ofrecían una salida realista: la carga era desproporcionada para un salario como el suyo. Se trataba de un caso claro de insolvencia.
Intervención jurídica: la Ley de Segunda Oportunidad
Tras estudiar su situación, comprobamos que encajaba de lleno en la Ley de Segunda Oportunidad en Salamanca. Iniciamos el procedimiento concursal y solicitamos la exoneración del pasivo insatisfecho.
Durante el proceso quedó acreditado lo esencial: su endeudamiento no respondía a una conducta imprudente ni a gastos propios, sino a haber asumido las consecuencias de un aval. Actuó de buena fe, que es precisamente el requisito que la ley exige para cancelar las deudas. En paralelo valoramos si procedía además la nulidad del aval, una vía que conviene revisar siempre que alguien responde por una deuda ajena.
Resultado: exoneración de la deuda en Salamanca
El Juzgado de lo Mercantil de Salamanca concedió a nuestro cliente la segunda oportunidad y la exoneración de las deudas que no podía asumir.
La resolución le devuelve el control de su nómina. Después de años respondiendo por obligaciones que no le correspondían, vuelve a llegar a fin de mes sin que la totalidad de su sueldo quede comprometida por un aval que firmó confiando en otra persona.
¿Avalaste una deuda que ahora te reclaman a ti?
Avalar a un familiar, a una pareja o a un socio no debería condicionar tu vida cuando la otra persona deja de pagar. Si te encuentras en una situación parecida, estudiamos tu caso y te decimos con claridad si puedes acogerte a la Ley de Segunda Oportunidad.







